En 2024 nos han prohibido en Europa prácticamente todas las tintas de tatuaje que en países como EE. UU. son legales, se fabrican allí y llevan años usándose sin problema. Y claro, mucha gente cuando oye esto piensa: “Bueno, si las prohíben será porque son peligrosas, ¿no?” Pues siento decirte que no es tan simple. Llevo 17 años tatuando, miles de personas, y solo he visto dos reacciones leves a tintas… y siempre con el color rojo.
Para que entiendas de dónde viene mi enfado, déjame recordarte algo que pasó en 2015 en la convención de Madrid, el Mulafest, una convención que era la caña y que al final se cargó el Ministerio de Sanidad español. Había un proveedor de León, al que yo compraba material, que meses antes había sido condenado a un año de cárcel, multa y cierre de local por vender un bote de tinta amarilla supuestamente ilegal. Supuestamente porque ni se hicieron pruebas ni nada: cuando tatuas usas plásticos, jabones, cremas, vaselinas… pero fueron directos a culpar la tinta.
Mi colega reconoció en juicio que la vendió sabiendo que estaba prohibida (en ese momento solo en España), pero le dijo al juez: “Entonces también multen a las convenciones, porque allí se usa y se obliga a usar la misma tinta.” El juez le contestó que eso sería ilegal y que si se lo demostraba quedaba sin cargos. ¿Qué hizo? Se fue al Mulafest con su acta judicial bajo el brazo. Y yo estaba allí tatuando.
En esa convención el staff te daba botes de tinta para llenar tus cups y nos obligaba a tatuar con esa tinta. Cuando mi colega intentó hablar con Sanidad, pasaron de él. Así que la mayoría tapamos nuestros stands con papeles para protestar y pusimos carteles: “NO SOMOS CRIMINALES, SOMOS PROFESIONALES” o “NO PODÉIS VER NUESTROS TRABAJOS GRACIAS AL MINISTERIO DE SANIDAD.” La gente que había pagado la entrada se cabreó, pero no nos quedaba otra.
El domingo, viendo que nadie respondía, mi amigo llamó a la policía para denunciar que allí se vendían y usaban tintas ilegales. Y sí, nos fastidió el día de trabajo, pero lo apoyamos. Recuerdo la cara del policía cuando le enseñó la sentencia: primero dijo “Si Sanidad deja tatuar con esas tintas será porque es legal” y luego se quedó blanco al ver el acta judicial. Llegaron más agentes, precintaron las cajas, se acabó la convención. Resultado: a mi amigo le anularon la sentencia, pero el Mulafest ya nunca fue igual y poco después dejó de celebrarse.
¿Y Sanidad? Nada. Ni noticias, ni titulares. Cuando acusaron a mi amigo sí salió en prensa (El Diario de León, marzo 2015: “Un año de prisión para el dueño de una tienda de tatuajes por usar tinta ilegal”), pero cuando quedó absuelto nadie se enteró. Curioso, ¿no?
Volviendo a 2024: ahora la UE directamente las ha prohibido todas. Alegan pigmentos cancerígenos, mutágenos o tóxicos, pero no hay casos demostrados. También dicen que hay alergias, pero solo algunos componentes, no todos. Con los colores azul y verde su argumento es que no hay suficientes estudios de seguridad a largo plazo, así que prohíben por si acaso. Eso sí, cuando toca poner una vacuna con estudios limitados, ningún problema. Doble vara de medir.
Yo me pregunto varias cosas:
- Si todo lo potencialmente tóxico se prohibiera sin pruebas reales, tendríamos que retirar la mitad de los medicamentos del mercado.
- Si solo algunos pigmentos dan alergias, ¿por qué prohíben todos los colores, incluido el negro que es carbón negro, derivado del carbon puro (por cierto estamos hechos en gran parte de carbono, lo sabías)?
- Y sobre todo: ¿por qué Europa siempre tiene que ser la más restrictiva en todo, aunque los demás países del mundo usen las mismas tintas sin problemas?
A mí personalmente me afecta muchísimo: no puedo usar las mejores tintas del mercado, mis trabajos no lucen como podrían y mis colegas que trabajan color están desesperados sin verdes ni azules decentes. Y claro, luego hay quien opta por usarlas de manera ilegal, arriesgándose a sanciones de hasta 3.000 € por bote.
Creo que si los tatuadores nos uniéramos podríamos hacer presión y revertir esto, pero es difícil poner de acuerdo a todo el mundo. Mientras tanto, la situación es surrealista: en EE. UU. puedes tatuar tranquilo con materiales de calidad mundial, en Europa tienes que buscarte la vida o conformarte con tintas mediocres.
En fin, yo no digo que no haya que regular; digo que prohibir por prohibir sin estudios sólidos es absurdo y nos perjudica a todos. Ojalá algún día rectifiquen, porque de momento nos han dejado vendidos a los profesionales y también a los clientes, que son quienes al final se tatúan con productos de peor calidad.










